Transparencia y democracia directa; debate en las redes sociales.

Barrer bajo la alfombraLa transparencia en todos los ámbitos, público y privado, nos ofrece un excelente indicador de la imperfección de nuestro mundo. Por así decirlo, revela el tamaño de la alfombra que necesitamos para esconder el polvo que movemos al barrer.

Analizando la transparencia en el ámbito privado:

¿Por qué es necesaria la intimidad? Responde principalmente a una de las necesidades afectivas de la Pirámide de Maslow, y muestra unívocamente el miedo a exponernos a los prejuicios de nuestros congéneres, el deseo de huir de su juicio, ya que, a pesar de compartir nuestras imperfecciones, la realidad nos demuestra que toda información es utilizada, ya no para hacer justicia, sino para vilipendiar y hundir a nuestro oponente allí donde fuera preciso; aunque para ello sea necesario utilizar información, sesgada, parcial o, directamente, inventada.

Analizando la transparencia en el ámbito público:

¿Por qué es necesario el secreto de estado? El secreto nos protege y nos otorga una ventaja sustancial frente a nuestros adversarios. Este mundo de estados en mutua competencia, que en ocasiones se comportan como el hombre en estado animal, demuestra continuamente que en la situación de continua beligerancia (económica o física, cualquiera que sea la forma que adopte), aquel que controla su información adquiere una ventaja en la lucha. Los secretos, en la misma medida que en el caso anterior, nacen así de la imposibilidad actual de tener un mecanismo de justicia entre los estados. Cuanto mayor sea la integración de las naciones en un ámbito reglado de justicia, menor será la necesidad de secretos. Buena muestra de ello es la Unión Europea, que si bien padece convulsionada por la crisis, al menos ha logrado un espacio de discusión y entendimiento alternativo a la guerra abierta.

¿Qué hay entonces de las redes sociales? ¿Servirían como espacio para el debate transparente de una democracia directa?

La respuesta, en mi opinión, es un contundente no. Y para ello retomaré el caso mencionado en el artículo sobre gobernabilidad: la decisión de modificar el derecho a vuelo en primera clase de los Eurodiputados.

Dado que twitter es un sistema abierto, que no autentica la identidad de un usuario por ningún medio (véase certificado electrónico por ejemplo) y que posee una seguridad cuestionable, es muy fácilmente manipulable. Imaginemos que soy el presidente de Ryanair ―insisto que es solo un ejemplo, no se acusa a nadie― y deseo aumentar la ocupación de mis vuelos. Aprovechando el impacto mediático y la virulencia (virulencia para mi es sinónimo de emocionalidad desenfrenada) de la red para los casos de gasto con esto de la crisis, podría perfectamente utilizar varias cuentas en twitter (creadas ad hoc o existentes de mis empleados), al puro estilo "troll", para alentar una pequeña revuelta asegurándome una sabrosa tajada de mercado gracias a los nuevos clientes que se verían forzados a usar mis vuelos.

Las redes sociales no son herramientas de debate:

La transparencia: es imposible saber qué persona o interés real se esconde detrás de una cuenta. Los intereses no son perniciosos en el debate, lo pernicioso es envenenar la información ocultando los intereses.

La organización: tal y como están concebidas, son una excelente herramienta como carrusel emocional e ideológico, o como creación de comunidades de intereses. Pero no aportan la base para el fundamento de la democracia: el debate de las ideas y la toma de decisiones consiguiente. El debate exige la existencia de ideas encontradas, de un encuentro de los opuestos y de los divergentes. Creando comunidades de intereses, ese encuentro obedece a la causalidad y a la apertura de miras del usuario, y no a un sistema estructurado de debate.

Como conclusión destacaría que:

Dado que por el momento la justicia es, y seguirá siendo, humana, la transparencia total es una utopía, y es así necesaria la existencia reglada de secretos y cotos de intimidad.

Las redes sociales son un excelente cauce para compartir emociones e ideas, pero hoy en día no constituyen una herramienta apropiada para el debate en red.

 

Fernando Vich