Democracia Directa Electrónica

Se podría definir como el régimen político que permite al ciudadano participar de forma directa en el gobierno de un estado, merced a los sistemas de información y telecomunicación.

Democracia Directa Electrónica, Democracia Líquida, Ciber-democracia, Wiki-democracia o Democracia 4.0...; muchos son los nombres que se dan a esta utopía informacional que día a día va cobrando fuerza entre las reivindicaciones de la ciudadanía, ya sea de una manera explícita, como parte integrante de las propuestas del movimiento 15m , o implícita, como derivado lógico de aglunas de las líneas de pensamiento subyacentes a colectivos como Anonymous. Parece lícito pensar así, ahora que la crisis económica quiere evidenciar las carencias de nuestros líderes.

Pero, ¿tiene algo de realista semejante reclamación?

Desde un punto de vista técnico, es una mera cuestión de tiempo que los estados se doten de un sistema de información centralizado que permita la explotación de la información de las diferentes bases de datos, interrelacionando la información que antes permanecía aislada. Asimismo, no resultaría imposible la creación de algún software que automatice los procesos de argumentación y decisión, aunque ello parezca más lejano y ligado a la imitación del pensamiento humano con sistemas de Inteligencia Artificial (IA) y a la explotación de la información con la Minería de Datos.

Desde un punto de vista político, la tarea se muestra mucho más ardua y compleja, por las profundas reformas constitucionales necesarias que implicarían un amplio consenso, o, simplemente, por el escaso o nulo interés de una élite política que raramente tomará la iniciativa en pos de reducir sus prerrogativas. Aunque, el consenso puede llegar a alcanzarse si se toma el tiempo necesario para la reflexión sobre el sistema; y la voluntad política reacciona puede ser azuzada, por medio de movilizaciones suficientemente secundadas, o con la creación de entes políticos que, impregnados de la doctrina de inclusión participativa, de la democracia al fin y al cabo, logren insuflar nuevos aires en las cámaras de los altos representantes de nuestros estados. Los Anonymous no parecen interesados por ejercer la política de una forma tradicional, ¿constituiría el 15m la base de un futuro partido?

Desde un punto de vista más social, y dejándose seducir por la idea de que el gobierno debería ser el gobierno de los más aptos, no cabe duda que aún falta un gran esfuerzo educativo a todos los niveles. Muy difícil, pero de nuevo, no imposible.

Y entonces, si es realizable, ¿qué formas puede adoptar este nuevo sistema? ¿Existe algún riesgo?

Por definición la Democracia Directa Electrónica es una utopía, y por lo tanto es inalcanzable, al menos en todos y cada uno de sus aspectos; es decir, en su estado puro. No obstante, la consecución de sus preceptos hasta los límites impuestos por las circunstancias de las sociedades humanas y las leyes de la física, constituirían seguramente una mejora sustancial: un paso, por ejemplo, hacía una mayor participación e implicación de la ciudadanía en el devenir de sus estados, tal y como quieren revindicar los movimientos horizontales del 15m o Anonymous.

La forma en detalle del sistema debería ser sin duda objeto del amplio consenso antes mencionado, son tantas las posibilidades como mentes capaces de concebirlo. No obstante, sí parece que hay ciertos principios rectores que deberían ser respetados en pos de evitar alguno de los peligros inherentes al sistema, entre otros:

-La protección de datos:

El individuo y su intimidad deberían, hasta cierto límite, de ser protegidos. Habría que definir la información que el estado, que en este caso sería todo el pueblo, tiene derecho a utilizar para ejercer el gobierno sobre cada uno de sus administrados, sobre cada individuo.

Si el estado conociese de todos y cada uno de nuestros actos podría juzgarnos a la perfección, ¿estaría el individuo dispuesto a resignarse a este control? Anonymous oiría algo rechinar en su interior ante esta perspectiva.

-La ingobernabilidad:

La participación debería encontrar sus límites allí donde toparan con el mantenimiento, por un tiempo suficientemente prolongado, de una línea coherente de acción. Y así, deberían moverse dentro de los márgenes, más o menos amplios, impuestos por una directriz política.

Es obvio que tirar de un carro en un sentido un día, y en el sentido diametralmente opuesto al siguiente, nos dejará probablemente en el mismo sitio. El 15m puede ser un fiel reflejo de la abrumadora dificultad de aunar la voluntad de tantos bajo tan pocos preceptos por muy generales que estos sean.

-El ejercicio de la responsabilidad:

El ejercicio de la responsabilidad y la toma de decisiones requieren unos conocimientos mínimos, que sustenten el razonamiento y aporten criterio para una decisión, ya sea racional o intuitiva.

Será más probable que un agricultor tenga más que decir sobre el momento del año para sembrar, y un matemático sobre cómo resolver una ecuación diferencial. De nuevo movimientos como Anonymous o 15m podrían tener dificultad a acotar la capacidad de decisión, lo que en otros términos significaría clasificar a los individuos y otorgarles poder de decisión en relación directa a su supuesta capacidad intelectual y preparación. ¿Democracia o tecnocracia?


Fernando Vich